Nombrar no es mostrar - Mostrar no es nombrar

Nombrar no es mostrar -Mostrar no es nombrar

Cruzando dos códigos de generación y lectura de imágenes digitales intento pensar sobre los límites de la representación.

 

El lenguaje fotográfico es incapaz de acceder a los pliegues del mundo visible a propósito su limitación al no abarcar la totalidad del espectro  y a la discontinuidad narrativa que le es propia. Los sistemas de reconocimiento inteligente de imágenes tampoco los son debido a que basan la información que generan en el análisis de los datos digitales de las imágenes sugeridas y al grado de desarrollo de las redes neuronales que los constituyen.

He partido de la documentación fotográfica de objetos del ámbito doméstico que llevan inscripta la huella del uso en sus superficies y luego he pasado el resultado por programas de lectura artificial de imágenes. En este proceso las imágenes son etiquetadas y les son asignadas una serie de datos a partir del análisis acumulativo que el programa hace sobre los píxeles.  Así, el tiempo inscripto en las superficies táctiles, vividas, afectadas y desgastadas por su uso, resulta ininteligible para el algoritmo de lectura artificial (basado en la lógica de las palabras).

El contraste entre ambos lenguajes revela un funcionamiento en el fragmento por parte de los dos y da lugar a una continuidad interpretativa ajena a ambos. 

En el caso del primero, la huella funciona a modo de  vestigio aludiendo de manera tácita a lo que el lenguaje fotográfico no puede abarcar (y a la narrativa abierta que se despliega de ello). Añade ruido, contamina, de alguna manera denuncia “lo corrupto” en el lenguaje fotográfico.

En el caso del segundo, la acumulación de etiquetas y el análisis de porcentajes no revela sentido, sino que sesga a la vez que abre posibles lecturas poéticas y metafóricas.

 

Para terminar he vuelto a alimentar búsquedas inteligentes desde imágenes para comprobar la apertura a un circuito plagado de un ruido técnico-lingüístico. En este movimiento se re-velan (nunca mejor dicho) diversas cadenas de significado, pero en ningún caso se cierra un círculo de sentido. Bajo este ruido o distorsión de frecuencia aparece otra narrativa abierta donde los códigos se mezclan dando lugar a representaciones formales caóticas basadas mayormente en la información de las superficies.

 

Como conclusión, hay un hueco entre fragmento y fragmento, una discontinuidad que señala en el intersticio el punto ciego de manera tal que nombrar no es mostrar, ni mostrar es nombrar.

Considerando posibles montajes del proyecto, he contemplado instalar un hilo que teja conexiones entre las imágenes y las palabras para representar la subjetividad conectiva. Este elemento proyectaría una imagen gráfica sobre las imágenes del fondo a modo de red neuronal.

 All images by ©  Silvia Paredes 2020

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fotógrafa I Artista visual